Cada construcción se asoma como una posibilidad de robo para los ladrones avezados. Si se trata de casas, ellos apuntan a llevarse plata o elementos de valor. Y si todavía se trata de una obra de mayor envergadura, que está en etapa de ejecución, les interesan las herramientas y hasta los materiales. De este último tipo de hechos, hubo dos en pocos días.
El más significativo fue en un edificio aún sin terminar, que se erige en 18 y 44. Hubo dos versiones respecto de ese presunto saqueo.
Algunos empleados de esa obra confirmaron que hubo un robo en el que se llevaron “varias herramientas”. Ese relato se completó con que todo habría pasado “de noche o cuando el sereno no estaba”.
Muy diferente fue lo que contaron otras fuentes del caso, con información más puntual: “Eran varios hombres vestidos como obreros y con cascos de obra”.
Según esta otra versión, el episodio sucedió durante un mediodía de fin de semana, cuando “un sereno, que cuidaba el lugar, fue atado por los ladrones”.
No trascendió cuántos sujetos eran ni qué cantidad de tiempo les insumió llevar a cabo toda la maniobra. Al parecer, habían llegado en una camioneta. Entre ese vehículo y la construcción, levantada en 10 niveles, habrían hecho varios viajes.
“Iban piso por piso viendo qué se podían llevar. Había materiales y herramientas de diferentes tipos. Barrieron con todo”, fue la metáfora que usó una fuente allegada al caso.
Lo más paradójico de la situación fue que “hubo gente que vio lo que pasaba, pero como los ladrones estaban con cascos y ropas de albañiles, pensó que estaban trabajando y por eso ni se metieron”, continuaron los informantes.
Al final, los asaltantes se escaparon y permanecen prófugos todavía. En la comisaría 4ª se hizo una denuncia por el hecho. Los oficiales de esa jurisdicción aún trabajan para tratar de ubicar a los delincuentes.
en villa castells
A menor escala que en el caso de 18 y 44, una vecina de Villa Castells padeció la misma modalidad delictiva en la casa que se está construyendo en esa zona de Gonnet.
El episodio sucedió en inmediaciones de 9 y 492, un sector donde todavía se ven baldíos y calles de tierra. La circulación en ese barrio es limitada, algo que es terreno fértil para los “rateros” que se aprovechan para cometer esta clase de robos.
“Me robaron herramientas”, difundió la víctima mediante las redes, en un grupo dedicado a tratar la problemática de la inseguridad allí. Ella agregó que “además hicieron destrozos”.
La situación generó en la damnificada mucha bronca, debido a que ya le habría pasado lo mismo otras veces. Su enojo también tuvo que ver con que “nadie escuchó nada”. Otros vecinos de esa zona agregaron haber sufrido ellos también esta variante de la delincuencia.
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